Alta Productividad / Bajo Consumo
¿Cuántos emprendedores se necesitan para cambiar una bombita de luz?
305 distribuidos de la siguiente manera:
¿Cuántos emprendedores se necesitan para cambiar una bombita de luz?
305 distribuidos de la siguiente manera:
Primero fue la serie colour like no other para su gama de Televisores HD Bravia.
Ahora le toca a la línea de Cámaras Handycam y Cyber-shot con la -espero- serie images like no other.
Foam City [Ciudad con espuma]
Porque los bloggers vivimos de YouTube…
¿Cual es su preferido? [Patético intento por atraer comentaristas.]

[No está trucada. Eran así. Si. Dada vuelta. Si. Steve Jobs. Si.]
Compañeros Palermistas: Hoy nos encontramos en un punto de no retorno; las pretendidas retenciones sobre nuestro networking pisan fuerte en los Blogs de ojo crítico. Pero no vamos a dejar que interfieran nuestras señales wi-fi.
Esta es una respuesta espontánea ante los agravios vertidos inescrupulosamente en una reciente entrada del blog intitulado “La peleadora“.
Desde este humilde espacio queremos hacerle saber al mundo que no dejaremos de interconectarnos vía LinkedIn. No vamos a obviar comentar el nuevo té chino que nos tomamos cada tarde en Twitter. No dejaremos de sentirnos CEOs de nuestra propia vida. Seguiremos clonando a mansalva cualquier iniciativa fructífera del extranjero.
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Disclaimer Políticamente Correcto: Es joda, boló.
El “naming” es ni más ni menos la base de toda marca, proyecto, servicio o sitio web. Así como los padres debaten durante meses qué nombre ponerle a su aún nonato, cualquier emprendedor (sólo para seguir saturando el blog con este término) debería prestarle igual o mayor atención a este punto esencial.
Parece un proceso fácil, y quizá esto sea gracias al inconsciente desprestigio que sufrió este eslabón principal en la cadena de creación durante los últimos años, pero es algo más complejo de lo que se cree. Y justamente sobre el naming de proyectos 2.0 quiero hablar hoy.
Estamos desbordados y saturados con nuevos servicios bautizados con neologismos casi impronunciables, abundantes de dobles o triples vocales y consonantes, tan cortos como extraños: Fipy, Fluki, Chipi, Pripo, Tureego, Zaziko, Cakeeta (ejemplos azarosos e inexistentes… o eso creo)
Ahora bien, ¿son esos nombres correctos? ¿Sirven a su función? ¿Identifican correctamente a la marca, al servicio que ofrecen, al público al que está destinado?
Supongamos que un nuevo servicio 2.0 nace en Internet, lo llamaremos “Feepy“. ¿Cuál dirían que es su campo de acción en la web? Nadie podría adivinarlo… Podría ser tanto un servicio de contacto para empresarios como un sitio de entretenimiento para niños de 3 años.
Pero al margen de la ambigüedad sonora y ortográfica del nombre, que en definitiva no deja de ser un detalle del cual ningún neologismo puede escapar, justamente por tratarse de un nuevo vocablo en la lengua (Ni “Fiat” ni “Renault” sugieren tratarse de empresas automotrices), hay puntos mucho más importantes a tener en cuenta a la hora de nombrar a nuestro bebé.
Al estar sumergidos en la Web, muchos pensarán que el ‘boca en boca’ no corre, que nadie se guiará por lo que escucha, sino por el link que tiene frente a su mouse. Si alguien habla de un servicio “Feepy“, es claro que muchos entenderán “Fipi” o cualquier otra cosa, antes que el verdadero nombre. Pero, supongamos entonces que el ‘boca en boca’ realmente no tiene sentido; ¿No están cansados de encontrar links huérfanos por estar mal escritos? Bueno, quizá no sea realmente algo muy habitual en el día a día, pero en una empresa realmente puede hacer diferencia.
Para ser más concreto, veamos ejemplos locales de empresas líderes en servicio de Hosting:
Aún siendo cliente de una de ellas, no me resultará muy difícil ser completamente imparcial en este análisis. Estas son mis críticas, ordenadas por gravedad:
Tengamos en cuenta que estas empresas son mucho más propensas a ser recomendadas y citadas verbalmente entre clientes. Además, están destinadas mayormente a un público nacional o al menos latinoamericano, y los neologismos o palabras de pronunciación extranjera no son buenos compañeros en estos casos.
¿Cómo elegir un buen nombre?
No soy un experto en Naming, y esto sólo pretende ser un compendio de ideas desordenadas que me vienen a la menta al ver nuevos proyectos con nuevos y extraños nombres. Mi opinión no es la verdad absoluta, sino un camino determinado a seguir en este proceso de ‘naming’. Y para demostrar tímidamente mi postura ante todo esto, comparto nombres de “marcas” creadas por mi:
Muchos de los consejos que hoy me atrevo a escribir para compartir con el mundo, los aprendí a la fuerza, como la disponibilidad del .COM confundido muchas veces por el .COM.AR. Y justamente decidí describir mi visión del “naming” al repasar mis proyectos y entender que en el 90% de los casos fui claro, sin necesidad de recurrir a neologismos o palabras extranjeras. Y eso es algo que me parece importante remarcar, en el medio de esta movida emprendedora y Argentina; la lengua tiene poder.
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Blogs que leo y me parecen interesantes. [También están los que no leo ni me parecen interesantes, pero le dan prestigio al Blogroll]
Desde todos mis perfiles: Emprendedor, estudiante, encantador, psicópata, y hasta en plano contrapicado me tenés.
Porque no todo en la vida es dinero.
A menos que tengas algo mejor en lo que desperdiciar tu tiempo.